viernes, 20 de enero de 2017

Le monde vivant



Esteve Riambau y Eugène Green en la presentación de hoy en la Filmoteca.
El plano inicial. Pronto vamos a fijarnos en lo que hay fuera de esa ventana.

Después del estreno de "Le fils de Joseph" (2016) y del pase de la magnífica "La Sapienza" (2014) en la Filmoteca el año pasado, hoy Eugene Green, que también estuvo ayer en el pase de la primera, ha presentado en la misma Filmoteca "Le monde vivant" (2003).
El chico huido de su casa va en pos de la historia.

La película es un cuento medieval, con ogro que se almuerza a niños, mujer sometida al ogro y en espera de ser liberada de sus obligaciones y dama prisionera que espera la salvación por la espada del caballero del león, pero que la obtiene tras un oportuno cambio de parejas de otro chico que se ha escapado de su casa, y que el propio cuento ha armado con otra espada.
La mano alzándose hasta la mano de la dama.
El cuento viene precedido de un maravilloso plano en el que aparece una rústica cama -se supone que la del chico huido de casa de sus padres- con una ventana que da a una luminosa y en perpetua agitación arboleda, y seguido de una panorámica que partiendo de un árbol casi traslúcido por darle el sol de pleno, se extiende dejando ver un amplio y verde valle. En medio podría haber habido miles de historias. Green ha optado por servir este cuento de hadas, en el que todos se rigen y obtienen todo gracias a una palabra dada con pleno conocimiento, pero en el que los caballeros no son sino chicos con las expresiones habituales de los franceses de hoy en día.

La ogresa, de nombre Penélope, vive su desgracia en un castillo. Ella es quien cocina los niños a su marido.
La tranca con la que, además de con sus malas mañas- se pelea con los caballeros el ogro.
Los niños que iban a ser comidos y el león de la historia. Detrás suyo, el árbol en el que se inicia la panorámica final.


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