domingo, 8 de enero de 2017

Le crime de Mr. Lange


Todo se organiza en “Le crime de Mr. Lange” (Jean Renoir, 1938, pasada hoy en la Filmoteca) en torno a un patio central, una de esas típicas “cour” parisinas que distribuyen el acceso a las diferentes escaleras de los edificios. En la portería vive ese viejo militar que siempre explica batallitas de sus años de Tonkín, su mujer y su enamoradizo hijo. Al otro lado está el taller de lavanderas de la dinámica Valentine. En un cuartucho elevado vive el apocado Amadée Lange, dando rienda suelta a su imaginación ante un mapa de los Estados Unidos para escribir sus historias de “Arizona Jim”. Pero, sobre todo, en un piso principal reside la ajetreada redacción de “Jarteuil”, una publicación popular que sirve a la depredadora (y divertida) alimaña de su director para engañar a toda mujer de buen ver que circule por ahí y a unos cuantos proveedores.

Toda la vida alrededor de la cour, y la cámara captándola a través de puertas o ventanas, elevándose si necesario por la fachada y, si es el caso, entrar a ver bien lo que sea en un interior.

“Le crime de Mr. Lange” es uno de los buenos films de la época de la Unión Popular de Renoir, lo que da pie a presentar una exitosa cooperativa, con banquete de celebración incluído, en el que, al margen de oír la canción navideña del más que entonado portero, y dejarnos ver el inocente y alegre despiste del hijo del acreedor principal, podemos apreciar que, aún en una redacción, el único que tiene labia más que suficiente es el odioso patrón.
Hay, además, una bella canción de Prévert/Kosma:
A ver quién da más para un domingo por la tarde…

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