Pues ya acabé "Buñuel despierta" (Jean-Claude Carrière. Oportet, 2016, traducción al castellano de "Le réveil de Buñuel", publicado en 2011).
Vaya por delante que me atrajo la idea de su artefacto desencadenante (Carrière va al cementerio, abre la tapa de la tumba de Buñuel y éste, aunque casi en los huesos, muy desmejorado, despierta, lo que permite a los dos reemprender sus conversaciones, de las que el guionista de buena parte de la obra de Buñuel se veía faltado. Le lleva la prensa, para que pueda enterarse de lo que ha pasado en estos treinta años de ausencia, y en sucesivas noches se ponen a hablar de ello). Pero también diré que quedé al poco rato un poco harto de tanta tontería para dar "naturalidad" a acción tan disparatada, y he pensado más de una vez leyéndolo que se la podía haber ahorrado y ahorrarnos entonces de leer casi la mitad del libro.
Sí que hablan del mundo contemporáneo y de lo que ha supuesto ese salto temporal. Buñuel murió en 1983, y te das cuenta de la cantidad de cosas impensables que han pasado por el planeta desde entonces, pero todo eso sólo se encuentra básicamente en pequeños detalles bastante superficiales por todo el libro y se concentra por el final. Entre una y otra cosa, al menos un servidor lo que verdaderamente disfrutó del libro es leer a Jean-Claude Carrière poniéndose a recordar el carácter y anécdotas (ya leídas/escuchadas por otros lados o no) sobre Buñuel, que es en este sentido felizmente inagotable.
He ido hablando por aquí de alguno de estos momentos de lectura, pero quedan bastantes más de esos que he señalado con lápiz, para poderlos reencontrar fácilmente (el libro aporta también, para eso, un índice de nombres): De la preparación de "La vía láctea" y el consecuente paseo por los fundamentos religiosos, alguna idea de puesta en escena de "Nazarín", de sus gustos artísticos (la ingenuidad de Calder y los cuadros de Remedios Varo), de su proceso de interpelación mutua para la elaboración de guiones, de Bergamín, de la comida homenaje a sus 80 años en casa de Cukor en Los Ángeles, de sus relaciones con Dalí, de Gustavo Alatriste, etc.
Y alguna que otra idea o sentencias de esas soltadas por ese director de cine único que fue Luis Buñuel, que tantos momentos emocionantes y jocosos nos ha dispensado.
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