lunes, 30 de enero de 2017

A religiosa portuguesa


Decía hoy por aquí en un comentario Àngel Quintana que el cine de Eugène Green tiene escenas memorables, pero que no es director de películas completas. “A Religiosa Portuguesa” (2009) tendría muchos números para poder rebatir esa afirmación, porque no se aprecian en ella grandes fisuras.
Creía –equivocado- ir a ver una película de época, versión de las famosas cartas de la monja portuguesa, cuando, nada más iniciarse el film, venciendo unas ruinas, tras una esplendorosa panorámica por Lisboa de esas que suele hacer para dar a conocer el escenario de la acción, nos muestra nada menos que el elevador da Bica. A ver quién, con semejante reclamo, no queda prendado ya desde ese momento de la película…
Al no encontrar por la red un fotograma del Elevador da Bica que aparece en el film, he colgado aquí uno sacado de bookhoarderabroad.wordpress.com
El haber visto casi todo el magnífico ciclo de la Filmoteca te permite ir recitando bastante claramente un cierto catálogo de elementos inseparables del cine de Green.
Aquí, como en otras películas suyas, una fina pero sólida línea argumental (la llegada de una actriz a Lisboa, para unos días de rodaje), permite ir pasando por todo su repertorio, ahora ya agradable de reconocer, como pasa con sus actores recurrentes, a los que te da la impresión de haber ido viendo crecer.
Los espacios recurrentes de Lisboa que aparecen te hacen recordar eneormemente el cine de Oliveira o Monteiro.
Tenemos pues, por encima de todo, una valoración del mundo espiritual, que trasciende de las acciones más sencillas, aderezado con las marcas de fábrica habituales: Diálogos precisos, escenas a la luz de velas, escenarios repetidos, planos de detalle (teléfono o revólver de la mesita de noche, copas, manos entrelazándose, carta caída) y espècialmente caminares seguidos viendo únicamente los pies, diálogos con cada uno de los dialogantes dirigiéndose frontalmente a la pantalla, el Jardín du Luxembourg (aquí, al tratarse de Lisboa, sólo evocado por un diálogo), música antigua (aquí trocado por unos preciosos fados) y hasta los simpáticos, siempre divertidos, agradecimientos especiales del final de los títulos de crédito.
Green y el equipo de reodaje del film de ficción, que sería curioso averiguar hasta qué punto corresponde al equipo de rodaje de "A religiosa portuguesa".
Casi se puede hablar además, pensando en esta película, de cine dentro del cine, y no sólo porque el propio Eugène Green haga el papel (aquí mucho más que un cameo, pero sin olvidar para nada su habitual autoironía) de director del rodaje de la ficción. Tras la panorámica desde uno de los miradores de la ciudad recorriendo la Lisboa bañada por el Tajo y la emocionante visión del Elevador da Bica, la protagonista llega a un hotel que luce un graffiti en su pared (un luego veremos que nada gratuito “D. Sebastiao. Volta!”), y el recepcionista se pone a preguntarle sobre el film en el que va a intervenir, de forma muy similar a como hace el recepcionista a la directora que representa Aurore Clement en “Les rendez-vous d’Anne” (1982) de Chantal Akerman. Al margen de escenas de rodaje, muy interesantes, en una de las del café de fados, medio cine portugués actual (Miguel Gomes, Joao Nicolau,…) hacen su cameo. La protagonista se desplaza por Lisboa (una Lisboa que recuerda muchas veces por sus rincones la de Oliveira o la de Monteiro, con el que he leído que Green empezó), y en una ocasión en tranvía, en unos planos increibles que recuerdan poderosamente a los de “En la ciudad de Sylvia” (Guerin, 2007). Por otro lado, las bromas en los diálogos sobre la naturaleza del film en rodaje –y por extensión al film que estamos contemplando en la pantalla- son también frecuentes.
Una noche lisboeta con un guaperas al que salva de la perdición.

Añoraré seguro el no tener que ir a ver más películas de Eugène Green, una vez finalizado su ciclo.
Aparece en varias escenas esta maravillosa capilla. En la primera, un travelling sigue a la protagonista caminando sobre un fondo de los típicos mosaicos azules portugueses.

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