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sábado, 25 de febrero de 2023

Descobrir Joaquim Jordà

El patio de Ca l’Aranyo, la antigua fábrica textil restaurada que forma parte de la Facultad de Comunicación, Tecnología e Investigación.

Y la entrada del edificio donde está la exposición. He leído elogios de la fotografía que escogieron de Jordá, “para indicar que representa una práctica alternativa”, o algo así. Es verdad que a él le importaba un pito el “qué dirán”, pero tampoco veo que sea en absoluto representativa de él y su práctica…

Ya en la “Galeria Àrea Tallers".Casi se me pasa la exposición “Descobrir Joaquim Jordà”, pues la sacarán el mes de marzo del Àrea Tallers de la Universitat Pompeu Fabra.

És, de hecho, pese a la larguísima lista de participantes y agradecimientos que constan en un texto final, una cosa muy pequeña, casi minimalista: unos carteles, unas fotos, unas frases, dos escuetas mesas/vitrinas con documentación de viejos guiones y cosas así y una pantalla con un vídeo (algo así como “Una classe de Joaquim Jordà”) compuesto básicamente de unas pocas alumnas y colaboradoras reunidas para recordar su carácter y la impresión que les dejó en sus vidas y, finalmente, imágenes de sus films, a los que han puesto como base sonora declaraciones de Jordà… que me resultan muy familiares, porque corresponden al documental sobre él que hicimos para el Cineclub Associació d’Enginyers (del que también han sacado varías imágenes).
Todo ello está instalado en una sala que viene a ser un amplio pasillo de bastante paso de la Facultad de Comunicación de la UPF: que nadie se espere, pues, la gran exposición que Jordá merecería.
Quizás lo que más me ha gustado, pues se trata de una intervención artística que tiene su qué, es la instalación que han colocado en los lavabos. He hecho fotos para publicarlas por aquí, aunque chafe entonces la sorpresa si alguien se acerca a verlo. Pero es que seguramente pasará bastante desapercibida.
Para completarla hay que ver la entrada de los lavabos (foto 4) y, paulatinamente, los lavabos para discapacitados (foto 5), para mujeres (6: al salir de éstos me he cruzado con unas chicas que entraban, que se han llevado el susto de su vida) y, finalmente, el de hombres (foto 7).

La puerta de los lavabos, en un lado, junto a una pequeña grada para sentarse que también forma parte de la exposición.

Lavabo de handicapés.

El de mujeres. Al salir de hacer esta foto es cuando he asustado a esas alumnas jovencitas.

Y el de “caballeros”.

Imágenes de “El encargo del cazador”, “De nens”,…

También he visto en la mini-vitrina rarezas como el guión de “Cosmos”, de Combrowicz o de la serie “Residencia de estudiantes”, escrito junto a Javier Maqua.

Un fotograma del vídeo. No aparece en ningún momento en el fragmento, pero la mano de la derecha correspondía a Llorenç Soler, con el que lo reunimos en un intento de que discutieran sobre sus formas de cine político, pero nunca logramos que hubiera una buena química entre ambos.

Éste no es de nuestro documental. ¿Quizás de uno de Laia Manresa? No lo sé. De hecho reaccioné tarde. Quería haber hecho la fotografía unos segundos antes, cuando se veía no la cocina, sino una de las paredes forradas de estanterías repletas de libros de su loft de la calle de la Cera, de tantos recuerdos…


 

martes, 12 de marzo de 2019

Medalla de la ciudad a Portabella


Supongo que impulsada a definirse para ofrecer una personalidad con carácter cara a las elecciones, Ada Colau se ha mojado. Previamente, al inicio, había leído un texto que se notaba que le habían escrito que, estando bien, no desvelaba nada nuevo. Pero al final de todo ha retomado la palabra y lo ha soltado. ¿Debemos seguir entregando medallas? -se ha preguntado en voz alta- Hay fuerzas de este ayuntamiento, como la CUP, que se oponen a hacerlo, con todo un razonamiento detrás -ha continuado, para desvelar a continuación a lo que le ha llevado su reflexión- He llegado a la conclusión de que está bien dar medallas, porque importan los rituales. Damos hoy la Medalla de la Ciudad a Pere Portabella en reconocimiento a su persona, obra y actuación. Es un reconocimiento colectivo, un compromiso colectivo.
Como el acto ha comenzado con un cierto retraso, ha habido tiempo para todo. Para curiosear de nuevo el Saló de Cent, pensando qué debieron hacer en cada época, para rumiar a quién diablos correspondería ese rostro de tal o cual asistente, que tan familiar te resultaba, para probar una enésima postura en el banco de madera que tan triste deja el trasero. Destaco a continuación lo que más me ha sorprendido -agradablemente- del acto:
Joan Subirats, “comissionat de cultura” del Ayuntamiento de Barcelona, ha explicado algo no muy conocido sobre la detención y estancia en la Modelo, en 1973, de los 113 de la Asamblea de Cataluña. Él (como me había comentado poco antes mi compañero de banco, que estuvo en la misma celda que Portabella), era “de los jóvenes” de la Asamblea que cayó en pleno en una reunión en Santa Maria Medianera. Pues bien: Carles Santos -que dice Subirats que es la primera persona a la que vio ir con una camiseta del Barça (en realidad del Milán) fuera de un campo de deportes- creó una coral entre los presos, para los que compuso el “Himno de los 113”.
La glosa del receptor de la medalla se la han repartido tres personas:
Jordi Balló, centrado en su perfil de cineasta, ha recalcado precisamente eso: que ve a Pere Portabella ahora como mucho más cineasta que nunca. Ha dividido después su intervención en tres partes. En la primera ha recalcado que Portabella es la demostración de que producir es un hecho de autor (recordando su trilogía áurea de “Los golfos”, “El cochecito” y “Viridiana”, pero también que fue el productor de los films más arriesgados de José Luis Guerin, Albert Serra o Pere Joan Ventura). En la segunda ha demostrado cómo ha defendido siempre la centralidad del cine, con ejemplos como el de su “Miró l’Altre”, en el que consiguió que Miró pintase unos murales del Colegio de Arquitectos y, lo que es más importante, los destruyera después, dejando al cine como único testigo de su existencia. La tercera, explicando cómo ha utilizado su saber cinematográfico en la puesta en escena de sus trabajos de activismo.



De hablar de su personalidad cívica y política se ha encargado Josep Ramoneda, quien ha echado mano de la planificación cinematográfica (se exhibió su guión en una exposición reciente...) que desarrolló, por ejemplo, en la recepción de Tarradellas, iluminando la Plaça de Sant Jaume como un escenario, a lo Canaletto. Ha recordado cuándo lo conoció, el 1969 del estado de excepción, haciéndole su primera entrevista conjunta con Josep Maria Martí Gómez. Su habilidad, el 1970, para hablar con el general Diez Alegria y, a continuación, ir a organizar el encierro de Montserrat. Su papel en la Asamblea de Cataluña, sus tertulias en la SER con Herrero de Miñón y Santiago Carrillo, así como su papel en los famosos suquets primero en Llofriu y últimamente en el Más Ventós de Palau-Sator, para acabar diciendo que, si se busca un mediador, que nadie lo dude, ahí está Pere Portabella.
Teresa Grandas, por último, ha hablado de los trabajos cinematográfico ligados a la cuestión artística.
El discurso de Pere Portabella no ha sido todo lo claro a lo que nos tenía acostumbrados cuando, atendiendo a las discusiones entre sí de todos los participantes en una muestra de cine independiente, por ejemplo, tomaba la palabra sentando cátedra. Ha empezando denigrando un tratado de Maastricht de la Unión Europea en el que no hay ni una mínima mención a la cultura, en el que se renunció a una fiscalidad para contentar a las grandes empresas y no se enfocó nada sobre migraciones: un inmenso error. Ha reivindicado la periferia como el lugar en donde aún puede darse una cultura viva, y ha recordado el piano vertical que encontraron en la Modelo, en el que su amigo Carlos Santos se puso a tocar Bach.
Un Bach, “Jesus bleibet meine freude”, precisamente, que viene a decir eso de “toma conciencia de que eres un hombre libre”, interpretado por una coral ha cerrado el acto.
Un acto durante el que he ido mirando a las sillas de los concejales y no me ha parecido que las cosas hubieran cambiado tanto. Estaba Juanjo (Ahora Joan Josep) Puigcorbé, un Trías que me ha aparecido ausente un buen rato y, sobre todo, como en un acto anterior en el mismo escenario al que también asistí, Alberto Fernandez Diez consultando su móvil todo el rato. Salvo durante la actuación del coro. Parece que le gusta Bach.

viernes, 22 de julio de 2016

La nuca en El espejo


Hay varios de los "Motivos visuales del cine" (Jordi Balló y Alain Bergala eds. Galaxia Gutenberg, 2016) que me resultan obsesivamente atrayentes. Por eso, al haber leído su correspondiente artículo, una sombra de decepción me posee. Porque en alguna ocasión se limita a enumerar unas cuantas escenas de película en las que aparece, porque en otras se centra en una argumentación que me resulta ajena, etc.
Con Pau Pérez organizamos periódicamente unas sesiones, que llamamos "Ombres Mestres", en las que destacamos ciertas escenas de películas de los grandes nombres del cine, para analizarlas en lo que tienen de oportuno lenguaje cinematográfico. Cuando supe de la aparición de este libro me frotaba las manos, porque veía aminorada la carga de trabajo de selección y análisis que comportan. Veía el trabajo en buena parte ya hecho. Bastaría entonces dar cumplida cuenta de la fuente del hallazgo... Pero es muy difícil encontrar textos que, al margen de señalar la escena pertinente para ilustrar el tema, le dediquen un tiempo a su análisis pormenorizado, dentro de la idea general que quieren llegar a trasmitir sobre el significado del motivo.
He dado, no obstante, en la mitad de libro que llevo leído, con unas pocas piezas destacables en este sentido, y una de ellas me parece la dedicada a "La nuca", que ha escrito Núria Aidelman. En una ocasión seleccionamos la escena que corresponde a la imagen, al principio de "El espejo" de Tarkovski, en la que éste presenta a la que parece representar a su madre. Era un ejemplo de una sesión sobre "travellings", y nos las vimos y deseamos para hablar de ella, para darle una interpretación cabal, más allá de trasmitir la fascinación que nos producía ese movimiento. Habría ayudado un montón esta descripción y análisis que ahora he leído en el capítulo de Aidelman:
"Con la modernidad las películas se llenan de espaldas y nucas. Filmar la nuca también implica una mirada otra al personaje, otro tipo de personajes, indagar al personaje como otro. Tras sus espaldas, los cineastas descubren el mundo con ellos o evidencian su opacidad. Como en la presentación de María en 'El espejo' ('Zerkalo', 1975), a la que Tarkovski se aproxima primero en un largo travelling por la espalda y después, en un movimiento circular en sentido inverso que, reforzado por el giro del personaje, la circunda."

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Profezia. L'Africa di Pasolin

"África empieza en la periferia de Roma". Esta frase e idea, que aparece un par de veces, justificaría muchas escenas de "Profezia. L'Africa di Pasolini" (Gianni Borgna, 2013), la película de hoy en el ciclo "Pasoliniana" del Projecte Pasolini Barcelona en la Filmoteca. Aún así, Jordi Balló, que ha efectuado una brillante presentación y conducción de coloquio, aportando mucho de su experiencia adquirida en los cuatro años de preparación de la exposición "Pasolini Roma", ha advertido del carácter expansivo de Borgna, y es verdad que el film se convierte en un contenedor que va sumando materiales de todo tipo hasta rebosar.
Arranca la película con unas escenas de "Accattone", mostrando cómo se ven sus escenarios del Pigneto hoy en día, y acaba de la misma forma, pero mostrando que el barrio, que parece el mismo, ya no lo es: todos sus habitantes han cambiado radicalmente. Son ahora, quizás, los del poema "Ali dagli occhi azzurri".

Pere Alberó presentando al ppb, el ciclo "Pasoliniana" y a Jordi Balló, a su derecha
Por el medio, Borgna coloca muchos trozos de documentales de y sobre Pasolini, muy interesantes, que desbordan de esa idea madre de la búsqueda por el tercer mundo de un mundo antiguo que ya no encontraba en los alrededores de Roma. Le vence la idea de recoger todo lo interesante, y no se olvida ni de un trozo del famoso discurso de Alberto Moravia en el funeral de Pasolini, en el que decía aquello de que Pasolini sería uno de los tres grandes poetas del siglo XX y que habría que preservar a los poetas.
Entre las cosas interesantes que ha explicado Balló, he anotado esa de que Borgna fue uno de los jóvenes comunistas que el PCI designó para controlar a Pasolini, y que éste no se alejase de la línea del partido. Está claro que quien acabó alejándose de la línea del partido para acercarse y ser amigo del poeta toda su vida fue él. Un gran especialista en música popular, un intelectual especial que -ha señalado para remarcarlo-, está enterrado en el precioso Cementerio Acatólico de Roma, justo el de la famosa foto de Pasolini delante de las "Cenizas de Gramsci".

Se oye la voz de Pasolini en esos documentales, narra un poco el film Dacia Maraini, y se leen textos escritos por Pasolini en la voz de Roberto Herlitzka, el gran actor de Bellocchio, que precisamente interpreta al protagonista de "Sette opere di misericordia", la película de los hermanos De Serio que se pasará el sábado en el ciclo "Pasoliniana". Continuará...

Balló presenta Profezia. L'Africa de Pasolini


En las elecciones municipales de 2011 Barcelona pierde la alcaldía socialista, que, con el apoyo de otras fuerzas de izquierda, había conservado desde 1979. La debacle incluye a la Diputación de Barcelona, tradicional plato de la balanza que, sumando a Barcelona, equilibraba la coloración política de una Cataluña escorada desde siempre (con la excepción del interregno del muy denostado mediáticamente gobierno tripartito) hacia Convergencia i Unió.
A finales de ese año, el cargo de director del CCCB, ocupado por Josep Ramoneda desde su fundación, no era renovado. Con él caía todo el equipo que se había hecho un prestigio a base de unas conferencias y debates por las que habían circulado buena parte de los pensadores más interesantes de todo el mundo, y unas exposiciones que van adquiriendo con el tiempo un recuerdo mítico.
En 2013, no obstante, abre sus puertas en el CCCB una exposición que enlaza con todas aquellas que fomentaron su fama: "Pasolini Roma", y los asiduos al CCCB nos pellizcamos pensando que a lo mejor no estaba todo perdido, y que pese a los cambios aún era posible una línea de programación como la que había tenido. Mirando quienes la habían organizado, no obstante, se acabó el engaño. Era el último producto surgido del anterior equipo. Junto a los nombres de Gianni Borgna y Alain Bergala aparece el de Jordi Balló, director de exposiciones durante la época Ramoneda.
Gianni Borgna, por su parte, forma el componente italiano dentro del trío de comisarios de la exposición. Gran conocedor de Pasolini, muestra en ese mismo 2013 "Profezia. L'Africa di Pasolini", sobre ese intento del cineasta de encontrar un mundo no maleado por el consumismo, que dio lugar a unos poco conocidos "apuntes" cinematográficos del realizador. En 2014 Gianni Borgna muere, víctima de una enfermedad.
Esta tarde, el Projecte Pasolini Barcelona presenta en el CCCB, a las 18,30h, "Profezia. L'Africa di Pasolini". Y será presentada por Jordi Balló.
(La foto de Jordi Balló corresponde a un video de una entrevista del propio CCCB)


martes, 25 de junio de 2013

Mesa redonda Pasolini en el CCCB

Ha empezado muy bien la mesa redonda de hoy en el CCCB sobre Pasolini. Ingrid Guardiola ha presentado a Jordi Balló (que ha vuelto a exponer alguna de las reflexiones que, de alguna forma, han modelado la magnífica exposición de unos pisos más arriba), a Julià de Jòdar (que ha entrado fuerte y punzante diciendo que quienes habrían podido hacer por aquí de Pasolini estos últimos 30 años se pusieron a hablar de gastronomía y fútbol, y asegurando que ya estábamos a un nivel superior, devastador, al del consumismo detestado por Pasolini, aquél en el que cada uno debemos pensar en nosotros mismos como empresa), y a Javier Pérez Andújar (que nos ha ofrecido un recorrido por la familia de Pasolini como sólo él puede hacerlo, para centrar el debacle familiar que –ha dicho- fue realmente su trágica vida).
Pero luego, a decir verdad, entre la mesa y el público se ha entrado en una serie de consideraciones deslavazadas que, desde tan buen arranque, (me) han llevado hasta una cierta insatisfacción, por las expectativas no cubiertas. Al final, la moderadora ha preguntado si alguien quería hacer la intervención final, y no se ha oído nada. Quizás únicamente el batir de alas de unas aves rapaces sobrevolando el descampado de Ostia donde le asesinaron.

jueves, 6 de junio de 2013

Pasolini Roma


Está muy bien que sea el comisario el que te explique su exposición. No la ves, la sobrevuelas, pero te da una base de trabajo muy buena para entrar a fondo en próximas visitas. Hoy Jordi Balló lo ha hecho con “Pasolini Roma” (CCCB, hasta el 15/9) que no es una exposición sobre Roma, sino un extraordinario recorrido por la trayectoria de Pasolini. Es verdad que arranca con la visión desde la ventanilla del tren que le acerca a la Roma en la que va a vivir, huyendo con su madre de Casarsa, y que en cada zona de la exposición hay mapas de la época que detallan los diferentes lugaresPasolini (su casa, su sitio de trabajo,…) de los más variados barrios deRoma. Pero la materia de fondo -¡y qué materia!- es Pasolini.
Dice Jordi Balló que han intentado una exposición directa, de Pasolini al visitante, sin la voz del comisario (Alain Bergala, Gianni Borgna y él). Colocan, para cada etapa, los dibujos y pinturas, pero sobre todo los documentos (cartas, fotografías, films) que permiten esa relación. Y de tanto en tanto puedes abstraerte un poco, coger un auricular y oír de su propia voz recitar: “Io sono una forza del passato…”

Yo tenía el “Saló” pasoliniano, tras la abjuración de la trilogía de la vida, como una losa final. Uno de los objetivos de la muestra era, ha dicho Balló, hacer ver la vitalidad de Pasolini cuando le asesinaron. Saló era una película fruto de la desesperación, él estaba desesperado (ya lo decía desde hacía años, con esa visión precursora sobre la TV) por la destrucción causada por el consumismo inculcado. Pero no estaba quieto, hacía cosas. Tras ese impresionante discurso de Alberto Moravia en el funeral dePasolini, en otra sala se hace mención de la novela casi acabada y en otra más de las fotografías de Dino Pedriali (como la de más abajo) que muestran a un Pier paolo Pasolini pleno de actividad dos semanas antes de su asesinato.
Quien haya sentido en alguna ocasión atracción por la figura de Pasolinitiene en el CCCB una cita inexcusable, de esas que no abundan.