Las "Correspondances" (2009) del segundo mediometrage de Eugène Green de ayer en la Filmoteca eran las establecidas, vía correo electrónico, entre Virgile y Blanche, dos adolescentes que apenas si se han visto previamente -ella duda que así haya sido-, sin intercambiar palabra alguna, en una fiesta multitudinaria. Un gorro de lana azul (y otro rojo), que él dice que siempre le hace muy reconocible, servirá para que, a base de las íntimas palabras intercambiadas, su relación sea, como se dicen, de lo más "real".
Este "Film corto" está hecho para el Festival coreano de Jeonju, el mismo que hace unos años (2011) produjo el "Recuerdos de una mañana" de José Luis Guerin. Es, como "Les signes", otro compendio de esencias -sin distracciones- greenianas. Un plano de detalle de esos suyos nos hace ver cómo las manos de Blanche colocan una rosa roja en la embocadura de un jarro, o cómo las de Virgile enciende una vela. Las palabras intercambiadas entre los dos los acercan espiritualmente, y llevarán a su inevitable encuentro "real". En una estantería, junto a un libro de Pascal, se puede apreciar la presencia de varios de la colección de Tintín. Los títulos de crédito van acompañados por música antigua. Una foto de Irma Veep (Oliveira Assayas) por los tejados en claro homenaje a Feuillade, aparece un par de veces, mientras que esos mismos tejados, tan rivettianos por otra parte, son hacia los que se dirige un emocionante travelling final hacia el exterior. Otra imagen -la de la Virgen de "La anunciación" de Antonello de Mesina, aparece en un par de ocasiones como referencia clara de la figura de Blanche, quien en un momento dado, coge un chal azul como el de esa virgen y sale con él a la calle.
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