El que antiguamente almacenaba las copias de todas las distribuidoras de 35mm cierra por inanición su negocio.
Martín Peña presentando el espacio “Filmoteca en una televisión.
No había podido ir a ver a Fernando Martín Peña presentando “La vida a oscuras” (Enrique Bellande, 2023), la película a él dedicada, pero he conseguido verla en su segundo pase, anoche, en una sala de la Filmoteca casi desierta. No me arrepiento, aunque habría estado mucho mejor lo primero: creo que es un documento que permanecerá, y bien estaría su pase por cineclubs, televisiones y demás.
La primera impresión de su visión es pensar en eso de lo de ver para creer: hombre orquesta, varios empleos -precarios- le permiten recuperar de viejas colecciones y conservar en su casa una amplia colección de celuloides de todos los formatos, en tarea sustitutoria de una Filmoteca Estatal que no existe en Argentina. Guarda, revisa, arregla y clasifica miles de bobinas, que le ocupan todos los espacios de su hogar. Pero no sólo eso: presenta y proyecta (o lo hacía…) en la sala de la Escuela Nacional de Cine, en el Malba o incluso en un espacio improvisado de una villa privada ciclos elaborados a partir de su colección.
La segunda impresión que te llevas es la de una cierta tristeza, pese a que la siempre animosa actuación de Martín Peña no cede ni un palmo a ella. Es triste ver el vertido a la basura de bobinas nuevas de películas en 35mm por la transformación de la distribución, como lo es el cierre de los últimos laboratorios de revelado de todo el cono sur, ver cómo son sólo asisten cinco espectadores a un ciclo de películas en 9,5 mm (creo que les vemos proyectando el “Garras humanas” de Tod Browning con Lon Chaney) con acompañamiento de un grupo musical en directo (casi más músicos que espectadores). Y entristece ver que la inestabilidad y la precariedad, en vez de acabarse, se va acrecentando.
Las películas que hablan del cierre de toda una época del cine suelen abusar de los elementos de nostalgia. En este documental -y eso es de agradecer-, ese procedimiento está vetado. Sólo muestra, Martín Peña no se pone a llorar en ningún momento y nosotros, con lo que vemos, podemos ir sacando consecuencias sobre todo un estado de cosas.
Bobinas de 35mm. en buen estado arrojadas por orden de su distribuidora a un contenedor.
Martín Peña haciendo de proyeccionista en una sesión de un ciclo formado con un diccionario de cineastas esenciales en un garaje de una casa particular adecuado para ello. Él ha programado el ciclo, acude con el proyector de 16mm y las bobinas de la película a proyectar, presenta la sesión y proyecta la cinta.
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