jueves, 16 de julio de 2026

You and Me


Película plenamente insatisfactoria a la vez que cargada de interés. Así calificaría la no muy vista “You and Me” (Fritz Lang, 1938; anoche en la Filmoteca).
Insatisfactoria por inconstante, porque no cubre ninguna de las expectativas generadas:
-Nada más empezar te frotas las manos con la crítica del consumismo occidental a lo Bertold Brecht con ese prólogo musical de Kurt Weill coreografiado en las diferentes secciones y con sus objetos a la venta de unos grandes almacenes -“¡Hay que pagar!”-, pero esa línea queda abandonada para no ser retomada más que una vez muy posteriormente.
-Cuando piensas que vas a darte con una película de fieros gangsters, te encuentras que la banda ha mutado a grupo angelical, y te encuentras con algo más propio de Frank Capra.
-Cuando es a la comedia romántica a lo “El bazar de las sorpresas” a donde crees acercarte, todo cambia radicalmente.
-Cuando te acomodas para presenciar una película rooseveliana, con un empresario comprometido con el bien social…te das cuenta de que ese afán lleva a comportamientos tan exagerados que te dices que a lo mejor serán irónicos.
También insatisfactoria por lo poco trabajados que están los constantes giros radicales de comportamiento de sus protagonistas, que dejan algo desconcertado ante tanta inconsistencia emocional.
Cargada de interés porque vislumbras a Fritz Lang en sus primeros años de cineasta americano, rey del cine de alcance social:
-Con la fatalidad flotando en el ambiente desde el primer momento.
-Con unos personajes cargados internamente con una culpa que les atemoriza frente al entorno hasta a la hora de dar o recibir un beso.
-Con sombras amenazantes sobre algún personaje, que se concretizará.
-Y hasta un escenario que preconiza el posterior del escaparate de “La mujer del cuadro”.
-Con una Silvia Sidney que seguro vence todos los inconvenientes (aunque luego no haya quien se crea esos números de economía básica -totalmente falseados- para convencer que un robo no es productivo económicamente).
-Con un Ceorge Raft perfecto en su imagen de George Raft, con su Borsalino, rostro imperturbable, traje acartonado, aspecto duro e inquietante. Aunque luego descubras que no sabe salir de esa imagen y mejor es no darle otro tipo de papeles.





 

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