domingo, 21 de junio de 2026

L'homme qui dort


Anoche acudí a una larga relación de películas apuntadas para ver y di con ésta de la que en su día me habló Miguel: “L’homme qui dort” (Georges Perec -en realidad autor de su guion, adaptando su libro- y Bernard Queysanne, 1974; puede verse una buena copia subtitulada en YouTube).
Los seguidores de Perec reconocerán en seguida al autor en ese inicio que marca los pormenores de un despertar de la ciudad y de un estudiante que, poco después, decide abandonar sus exámenes, sus estudios y todo, como hizo el mismo Perec en su vida.
Se trata de un abrirse a la vida que puede recordar, en cierta manera, al de “Love Me Tonight” (Robert Mamoulian, 1932), si bien aquí es, justamente, para irse cerrando paulatinamente.
Pero si hablaba de pormenores era porque el personaje y con él la película y esa voz femenina en segunda persona de la banda sonora van enumerando una y otra vez los elementos de la chambre de bonne que le hacen de dormitorio. Un procedimiento de Perec que tanto interesaba a Vila Matas.
En este inicio de la habitación y en la primera salida a las calles y sitios de París se da la preponderancia absoluta no tanto de los textos de Perec de la banda sonora, que esos se harán dueños más tarde, sino de los sonidos, que se aprecian -para que se me entienda- como si se produjeran en un plano más cercano al del monitor en el que se proyecta la película.
La chambre de bonne con sus carteles de Magritte y Escher, aunque no se abandona del todo, va dejando paso a un París vacío, propio del verano y la voz en off y todo va repitiéndose, alargándose, acelerándose, como si tuviera prisa en dejar claro que el abandono total tampoco es solución.








 

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