lunes, 25 de mayo de 2026

La canción de Aixa





Me resulta extrañísimo el poco predicamento que tiene, dentro de la historia del cine español, “La canción de Aixa” (Florián Rey, 1939; en canal Flix Olé) y aventuro que es debido a que, como me pasó a mí hasta anoche, no es muy conocida. No entra en el principal paquete de films de Florián Rey que -esos sí- se pasaban por televisión con frecuencia. Es más: casi siempre que se nombra es casi únicamente para decir que supuso la finalización, por ruptura, del tándem Florián Rey e Imperio Argentina.
Rodada en estudios alemanes y con equipo técnico casi por completo alemán, formando parte de esas películas sobre unos artistas españoles que van a rodar durante la Guerra a Alemania, que sirvieron de base a Fernando Trueba para su “La niña de tus ojos”, juega a la carta del orientalismo -casi todos sus protagonistas representan ser de tribus marroquís- y resultan muy atractivas tanto la toma de imágenes de Tetuán para sus títulos de crédito o el supuesto club inicial a lo “Casablanca”, como vistosas resultan las escenas de los miembros de las kábilas al galope o mostrando su silueta por un punto elevado del horizonte, y hasta los ropajes de los personajes evolucionando en los decorados de lo que figura ser el palacio del Caid, con florituras como las de la Alhambra.
Por lo demás, claro, es una película con canciones de Imperio Argentina (que se ve no tuvieron el éxito esperado) y que narra una historia de rivalidad y honor entre dos nobles de kábilas emparentadas y rivales y, siendo de 1939, tampoco hay que pedir peras al olmo…
Es singular porque al principio conviven dos tendencias en lucha en ella, una “seria”, que marca la línea argumental, y otra despreocupada y llena de intenciones jocosas. Al margen de sus principales personajes, casi todos los demás aparecen en su primera mitad como comparsas con numerito para hacer gracia al público, hasta que, entre sus dos posibilidades, acaba luego la tensión entre drama romántico y comedia decidiéndose categóricamente por el primero, dejándonos ya sin bufones.
Vista ahora, sabiendo que es de 1939, hay una serie de escenas de danza con tules de todo el elenco femenino que te hace frotar los ojos. Incluso la misma Imperio Argentina tiene una escena de preparación para el baño en la que aparece tapando únicamente su cuerpo con unos velos muy traslúcidos, como pone de reclamo el cartel que adjunto al final de las imágenes, con la única salvedad de que en la película su cintura no es ni mucho menos la de avispa del cartel. Consultando la iA sobre ello, me confirma que la película fue una precursora de las dobles versiones que luego, durante la transición, estuvieron a la orden del día: una de las rodadas -a la que ahora, felizmente, podemos ver, estaba destinada al público alemán, mucho más curtido en la cosa de admiración de los cuerpos que el español del bando nacional, al que se reservaba una visión más recatada.













 

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