Siempre me intriga por donde va a salir Radu Jude en su última película. En “Kontinental ‘25” (2025; ahora en Filmin) esa intriga se acrecienta para saber a dónde nos van a llevar los recorridos del día a día del indigente que protagoniza la larga introducción del film.
Luego, todo cambia. De los continuos desplazamientos del indigente se pasa a los de la funcionaria que va a llevar a continuación toda la acción, centrándose en sus conversaciones -la mayoría con planos estáticos, pero llenos de diálogos de esos en que parece que uno no escuche lo que le dice el otro, yendo a la suya- con miembros de su familia, del trabajo, una amiga, un antiguo y divertido alumno obsesionado con las historias del zen, un sacerdote ortodoxo que al principio parece una continuación del estudiante- buscando desesperadamente una salida a sus tormentos.
Por ahí asoman, además de esa falta de empatía y ese a mi déjame con lo mío tranquilo, las obsesiones nacionalistas y la máquina destructora que se cierne imparable sobre Europa, evidenciados con una ironía discreta pero punzante por Jude pero, además, entre una y otra conversación, completando el panorama, surgen planos que muestran la avidez inmobiliaria invadiendo el entorno, como quizas único motor y sentido de todo.










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