jueves, 16 de marzo de 2023

12 registi per 12 città


La Bolonia de los Bertolucci

Me gustan las ciudades italianas y me gusta el cine. Por fuerza, pues, me había de gustar “12 registi per 12 città” (1989), por lo que no he parado hasta que un amigo me ha prestado su DVD. Sólo ahora veo que hay una copia en YouTube, es verdad que sin subtítulos (pero poca falta hacen), cuyo enlace pongo abajo.
Debo decir que la decepción es fortísima viendo el primer episodio, dedicado nada menos que por Antonioni a darse un paseo de imágenes por el patrimonio de Roma.
Y también en general, que se nota la disposición de grandes medios puestos a disposición para la obra (ese helicóptero al que recurren muchos cineastas), pero aventuraría que sus toscos movimientos de cámara u ópticos indicaría premura de tiempo para su realización.
Unos cuantos acuden, con menor o mayor gracia, al narrador. Varios se basan, incluso representándola, en la historia, la tradición, literatura o la leyenda.
Casi entran ganas de dejarlo estar cuando llega la, para mí, joya de toda la sesión, la dedicada por Bernardo y Giuseppe Bertolucci a Bolonia. Una niña que juega al escondite nos lleva por la ciudad, introduciéndonos por sus grandes edificios, dejándonos vivir con emoción sus obras, hasta acabar cruzándoles una banda musical que toca La Internacional. Es el episodio que mejor preserva el misterio de la ciudad.
Por suerte, luego también el tono general se eleva, con Ermano Olmi sobre Milán, Francesco Rosi atreviéndose solo a dar “Due note” sobre Nápoles o incluso un viejo Mario Soldati que entabla una reflexión sobre Turín a la vista de una pareja besándose.
Y no sale Venecia, ni Parma, Bérgamo, Navona, Siena, Lucca, Pisa, Perugia, Brescia, Cremona, Padova, Ferrara, Modena,…
Y quedaría aún sitio para Pasolini, Fellini (que, es verdad, hizo su “Roma”), Bellocchio, Comencini,…
¡Qué país, Italia, y qué cineastas!

Lina Wellmullet (que no me suele gustar mucho) saca, sin embargo, a estas mujeres de Bari

Alberto Lattuada pasa rápido de las callejas como ésta de Génova a montarse en un vehículo y rodar desde él recorriendo las autovías las casas de la ciudad.

El beso ante la indiferencia de los turineses que provoca la reflexión de Soldati.
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario