lunes, 26 de enero de 2026

L'établi



Grabada en el canal TV5Monde de Movistar+ hace varios meses, he visto ahora “L’établi” (Mathias Gokalp, 2022), que ofrece un tema realmente poco recurrido en la ficción cinematográfica.
Un rótulo inicial explica a qué viene eso de l’établi que, al no ser del uso y lenguaje corriente por aquí, no creo que haya generado una palabra equivalente en español. Dicen en el rótulo que en 1968, pasado el mes de mayo, unos millares de militantes de grupos de extrema izquierda se enrolaron como obreros en la gran industria para incitar a sus compañeros a hacer estallar una revolución que veían factible e inmediata.
El protagonista de la película es un niño de buena familia, licenciado en Filosofía, que logra introducirse como obrero sin experiencia en la Citroën. Por razones -supongo- de producción, no figura ser en una de las grandes fábricas de la empresa, sino en una pequeña, donde efectúan el montaje del 2 CV. Ahí sufrirá todas las dificultades iniciales asociadas a un duro trabajo al que no está acostumbrado, pero sobre todo para hacer que alguien le haga caso y entre en el camino de las reivindicaciones.
Recordemos, por ejemplo, “A Fábrica de nada” (Pedro Pinho, 2027) y veremos que adentrarse por un tema de este cariz requiere hoy en día enfrentarse a él buscando caminos sorprendentes, pues dificilmente -te dices- alguien, con lo que ha llovido y se ha visto desde entonces, piensa que el relato de esa historia puede sostenerse con el lenguaje narrativo tradicional, a base de héroes con los que identificarse (el infiltrado y los multiculturales obreros, o incluso un extraño cura de la CGT encarnado por Olivier Gourmet) y los retorcidos capataces y jefe de personal de la factoría (Denis Podaylès).
Gokalp lo intenta, y te pasas buena parte de la película dirimiendo si ensalza los hechos o se burla inmisericordiosamente de ellos en su totalidad o en ciertos aspectos (como ese trabajo mesiánico del intelectual burgués buscando la solidaridad de la clase obrera.
Al final queda claro que sí, que la película viene a ser un reconocimiento de la gente que buscó una cierta dignidad en un trabajo que consideraba a sus obreros parte de una gran maquinaria. Pero también logra, me da la impresión, un cierto equilibrio de mirada distanciada.




 

domingo, 25 de enero de 2026

Comme le feu


Recomendaba Miguel Martin Maestro la película canadiense “Comme le feu” (Philippe Lesage, 2024; en Filmin), y realmente tiene muchos elementos para ser considerada bien singular.
La tensión continúa de todo su metraje (161 minutos) se da ya en la larga secuencia inicial, que sigue a un coche por solitarias carreteras y lo lleva hasta una casa en medio del bosque, junto a un lago. Los mínimos gestos que vemos hacen cada uno de ellos nos hacen ir pensando la relación que puede existir entre los cuatro viajeros.
Un elemento enturbia la aproximación a la película, pues pronto dudamos que el personaje exterior al grupo viajero, el que nos puede ir ayudando a desentrañar los secretos de todos los demás, sea una persona madura, equilibrada. Eso nos deja como espectadores sin posibilidad de identificación alguna, pues en otros momentos vamos notando otros comportamientos de los demás que llegan en alguna ocasión hasta lo grotesco. Todo hace que lo que en principio debería ser un reencuentro gozoso se convierta en un periodo de tensión continua.
Otro personaje, en principio ajeno a los dos grupos -el residente y el que llegó al lugar- aparece también por la mitad en la casa. Lo encarna Irène Jacob, que hace de una actriz francesa muy famosa en los 90…
Hay finalmente una escena que recuerda el “Delivrance”, y aprecias concomitancias de atmósfera entre ambas películas.
Cuando otras películas de tema similar tienen, en el mejor de los casos, un planteamiento interesante para luego tirar todo lo atesorado por la borda, esto no pasa en la de Lesage, que sabe mantener tono e interés de principio a fin.







 

sábado, 24 de enero de 2026

Reprise


No estoy muy fino, y me daba mucho palo bajar ayer hasta la Filmoteca para ver en la sesión de las 18 h una película de nada menos que 180 minutos, acompañada de un cortometraje de otros 10.
Pero me debía absolutamente a “Reprise” (Hervé Le Roux, 1996), muy difícil de ver, en la que reparé en el momento de su estreno en Francia cuando el Cahiers du Cinéma le hizo una cobertura importante. “Numax presenta”, la película de Joaquín Jordà, ya tenia entonces unos cuantos años sobre sus hombros.
Aunque me da la impresión que gran parte de los espectadores de “Numax presenta” la seguían viendo como el relato de la epopeya triunfante de unos obreros que habían ocupado y hecho funcionar una fábrica, Jordá ya no creía en ese momento en ese tipo de cuentos de hadas, y filmándola estaba interesado, sobre todo, en esa chica que al final del film, en la fiesta de despedida del encierro con baile incluido, decía convencida a la cámara que a ella no la volvían a atrapar, y que ya no intentaría de nuevo trabajar en nada parecido.
Algo similar debió sentir Hervé Le Roux al ver la imagen de esa chica del corto “La reprise du travail aux usines Wonder” (Jacques Willemont, 1968) que se resistía a cesar en la huelgo de ya trece días que habían emprendido durante el mayo francés, en contra de la opinión de los delegados de los sindicatos, pues había experimentado que ese trabajo era una tortura.
Le Roux decía haberse preguntado qué habría sido de esa chica (por su parte, Jordá, para responderse a esa misma pregunta hizo “Veinte años no es nada”) y la investigación de ese extremo conduce toda la película.
Pero pronto veremos que ese no es sino un subterfugio para, de una forma firme y constante, ir preguntando a los diferentes protagonistas del lugar y momento, obteniendo así como resultado un retrato impresionante de las condiciones de la clase obrera, la evolución de la misma y la casi absoluta desaparición si no del trabajo sí de la conciencia de clase. Pero no únicamente eso, sino también de las líneas enfrentadas de actuación de los diferentes activistas de la época (comunistas, maoístas). Es curioso ver que, salvo algún caso de obrera que aún conserva dentro todas las ideas que le inocularon de cría, muchos exhiben una mirada con enorme conciencia de los casi treinta años transcurridos, viendo con hasta tolerancia y buen humor las exageraciones de su postura de entonces.
El recorrido, pese a un frío pelón que se me fue metiendo en el cuerpo, intentando yo vencerlo poniéndome primero una bufanda, luego guantes y finalmente mi abrigo como manta de cobertura, se me desveló apasionante. Sobraba, en cualquier caso, haber pasado en la sesiòn los diez minutos previos de la grabación de Willemont, lo que al menos podía haber reducido la duración total en ese tiempo: Porque sus imágenes aparecen y se repiten en la película un montón de veces, pues Le Roux se las pasa a todos los entrevistados, esperando ver su reacción al, despues de tanto tiempo, verlas.
Al final de la sesión conté los supervivientes que habíamos llegado hasta los títulos de crédito finales: seis.







 

lunes, 19 de enero de 2026

Rat film

Desde antes de leer con fruición “Nuestras hermanas las ratas” (Michel Dansel, 1979) mantengo una cierta repulsión y a la vez admiración por ese animal, capaz, sólo o en sociedad, de los más increíbles logros.
“Rat film” (Theo Anthony, 2016; L’Alternativa en Filmin hasta el 1 de febrero) nos habla de las ratas de Baltimore: pululando por sucios callejones, protagonistas de ensayos científicos, animal de compañía de gente tirando a excéntrica… De eso y de los medios de exterminio abordados a través de la historia por la Administración…hasta las batidas de aficionados actuales, escopeta, caña de pescar o bate en ristre.
Pero, a poco de empezar, te empiezas a cuestionar si el verdadero objeto de análisis no serán esos mismos habitantes de la ciudad norteamericana. Esto es, nosotros mismos.


Este sabio desratizaros es mi héroe de la película.

Paciente caza b nocturna: caña de pescar y bate.



 

domingo, 18 de enero de 2026

Yrupē

Otra película disponible en Filmin/L’Alternativa (hasta el 1 de febrero) recomendada por Cristina Riera Jaume, y ésta además refrendada por Miguel Martín Maestro, es “Yrupē” (Candela Sotos, 2025).
No está ordenada por capítulos, y en ella el tiempo va pautado por las filmaciones que la directora va haciendo, en paralelo a su investigación, sobre la evolución de una planta tropical que, a semejanza de lo que hiciera su tío abuelo, ha plantado.
El tío abuelo era el científico y fotógrafo Guillermo F. Zúñiga, unas cajas con documentación del cual depositó recientemente su familia en la Filmoteca Española, con ciertas restricciones de acceso.
El material documental está mezclado y es entonces extraordinario ir viendo cómo afloran, entre trabajos fotográficos de ciencias naturales, imágenes enormemente interesantes primero de las Misiones Pedagógicas y más tarde de la guerra civil y los campos de concentración de Argelès.
La perla final que nos tiene reservada y nos brinda la película de Candela Sotos es ubicar las imágenes de esa bella danzarina evolucionando -las únicas fotografías sueltas que se conservaban del film, pero que ahora no hay forma que yo pueda encontrar por internet para colgarlas aquí- que habíamos vislumbrado inicialmente, en la película “La flor de Irupe” (Guillermo F. Zúñiga, 1962), acabada de restaurar.

El acuario donde colocan las semillas de la planta.


Una caja del archivo de la Filmoteca Española.






Foto de la guerra civil de Zúñiga, que he encontrado por la red.


Otro de los films científicos de Guillermo F. Zúñiga.
 

Volver a casa tan tarde

Una de las reiteradas imágenes de “En el balcón vacío”


Cristina Riera Jaume ha ofrecido su recomendación especial de entre los films que Filmin, por un limitado periodo de tiempo, ofrece ahora de la pasada edición de L’Alternativa. El primero es “Volver a casa tan tarde (2025), de Celia Viada Caso, la cineasta que ya había hecho previamente el interesante documental “La casa del agua”.
En su subtítulo informa que se trata de “10 pequeñas historias sobre María Luisa Elio”, una escritora española que en 1936 -de niña- se exilió a México, se casó con el cineasta Jomí García Ascot y a la que Gabriel García Márquez le dedicó “Cien años de sociedad”.
Más que diez historias se trata de diez capítulos, en los que se explican episodios de la vida de la protagonista (en la mayoría) o del propio proceso de producción del mismo documental (los menos).
Porque la película entra a formar parte, es verdad, de ese grupo últimamente nutrido de documentales en los que una cineasta se sumerge en un proyecto de investigación sobre un personaje femenino y nos ofrece su resultado, pero en éste, contrariamente a otros muchos que siguen esta idea, ella no se hace omnipresente, pues la directora tiene y deja claro quién es el personaje que debe centrar el interés del espectador (que no es ella), y los capítulos centrados en el proceso sirven sólo para añadir información (presentada de una forma interesante, como es la de pantallas divididas, en mosaico, cada una de ellas presentando los diferentes archivos familiares consultados y los digitales públicos que también consulta, y culminado todo con las fotos, sin comentario alguno -muy bien- seleccionadas.
Otro elemento a señalar es el uso de la película “En el balcón vacío” (Jomí Garcia Ascot, 1961), imprescindible, en tanto y cuanto que escrito por María Luisa Elio y de base autobiográfica, que se extiende, tal cual o pasado y rebobinado rápido, con idas y vueltas al mismo, durante muchos capítulos.
Casi al final, suena la canción “Una furtiva lágrima” con la visión del diario -ilustrado con fotografías de diferente tipo- del viaje de regreso de Elio a Pamplona. Uno de los momentos emotivos de un documental que emociona, sobre todo, por sus tan bien seleccionadas y mostradas fotografías e imágenes, sin llegar nunca al abuso emocional culpable.

Etapa de teatro de vanguardia en México


Con García Ascot y Garcia Márquez





 

viernes, 16 de enero de 2026

José Luis Márquez


Estas dos imágenes las colgaba con cierta frecuencia en su muro José Luis Márquez. Éstas y otras que correspondían a películas mucho menos conocidas.
Las ponía para acompañar a enlaces gratuitos a películas que consideraba de sumo interés que seleccionaba, agrupaba, documentaba y ofrecía periódicamente a sus amigos de la red.
Esta semana he recibido un mensaje suyo en el que me comunicaba que le habían suspendido, de sopetón, su cuenta, poco después de haber subido una entrada de homenaje a Bela Tarr.
Todo apunta a que un buscador automático ha dado con la cuenta de José Luis y supuesto que se estaba haciendo de oro con ella, cancelándola.
Le dan 180 días para apelar, que es lo que está intentando hacer, diciéndoles que no es ninguna entidad comercial, que no gana un duro con ella, pero ya sabemos lo difícil que es poder debatir algo así con un sistema de sus características. Como me dice en su misiva, se ve arrollado por una maquinaria estilo ICE, y tiene miedo de que, una vez más, le hayan tirado todo por la borda.
José Luís fue uno de los primeros amigos que descubrí por la red, cuando buscaba gente que hablara de cine. Espero que pueda superar todos sus problemas y pueda volver a seguir con su presencia por aquí, que si no esto se pone un poco más triste.


 

Acció Portabella

Portabella en una de las imágenes del vídeo de Jordi Vidal.

Como no dispongo de la imagen de diciembre, cuelgo ésta, ya él mayor.

He estado haciendo fotos esta mañana en la sala de la Filmoteca durante el acto de presentación de Acció Portabella, una constelación de actividades que se planifican para el año (de febrero 2026 a febrero 2027) en que Pere Portabella cubrirá su centésimo año por estos lares. A distancia y sin zoom, a oscuras, con focos o la propia pantalla en contra, más que fotos obtaban todas ellas al premio de ser una auténtica porquería. Así las cosas, ahora, al llegar a casa, he visto que una serie de medios de (Ministerio de Comunicación, ABC, Ara) han publicado ya unas cuantas fotos y he decidido pedírselas prestadas, indicando lo leído en los pies de foto que he podido detectar: las de ABC las firma Quique Garcia, y las del Ara Pau de la Calle.
Al llegar he notado la presencia de gente de diferentes parcelas más o menos públicas, que me costaba enlazar. No había una presencia mayoritaria de la rama cinematográfica, ni mucho menos, estando sobre todo representada por personas pertenecientes ahora o antes a instituciones más o menos oficiales. Yo he estado con el staff de la Federació de Cineclubs y -pero eran excepción- unos realizadores independientes.
También se hacía ver la presencia de gestores de museos y de gente del mundo de la política. Por ahí fuera pululaba gente como Montilla -que se ha esfumado antes del piscolabis- o unos bastante despistados, no sabiendo dónde amarrarse, Jordi Borja y Diego López Garrido.
Hasta que Jordi Balló, que se ha definido como coordinador -para no ser considerado comisario- de esta Acció Portabella, no ha presentado la telaraña -quizás quede mejor llamarla, como antes, constelación- de lo que están organizando, no he llegado a asumir la heterogeneidad de los asistentes.
Como acto mediático gordo en el país, lo ha presentado el periodista de 3Cat Antoni Bassas, que ha intentado definir a Portabella mediante tres palabras: seducción, impugnación y vanguardia (la tercera, en realidad, me la he inventado yo, porque no he logrado retenerla) y, además de ir dando entrada a los diferentes ponentes, le ha dado tiempo de recordar su interrelación durante diez años en un programa de radio en el que se discurría sobre todo, que la gente acabó por conocer como “Els tres tenors”.
Un audiovisual muy bueno hecho por Jordi Vidal, de Films 59 (la productora de Portabella), ha recordado a todos las poderosas imágenes del propio Portabella y de sus películas (con ese inicial blanco y negro de negativo de sonido tan contrastado), acabando con la sorpresa de la aparición de él mismo, mayor, pero aparentemente en buen estado de forma, grabado en diciembre de 2025.
Este es un acto cubierto al alimón por la Conselleria y el Ministerio de Cultura, y ambos han hecho un parlamento para la ocasión. Más corto y quizás protocolario por parte de Sònia Hernández, también protocolario pero quizás más largo y cercano por parte de Urtasun, quien le ha hecho un pequeño añadido de recuerdo personal.
La obra de Portabella se cobija actualmente en la Filmoteca de Catalunya (todas sus películas y su archivo personal) y en la Filmoteca Española (sus tres fundamentales largometrajes producidos alrededor de 1960). Pablo LaParra ha hecho un buen discurso y Valeria Caporesi también ha soltado unas palabras, mucho más escuetas.
Jordi Balló es quien ha soltado algo de prenda de lo que se trama, que pasa por dar a conocer su obra, pero sobre todo intentar ver cómo resuena Portabella hoy en día en otros y en diferentes asuntos en cuanto a sus constantes preocupaciones: la centralidad cultural, el impulso democrático, etc.
Por parte de la familia ha dicho finalmente unas palabras su hija, Carol.
La parte musical -siempre Bach- ha corrido a cargo de una limpísima interpretación al piano de Daniel Tarrida y una final, de despedida, de una violoncelista. Aunque no dijeran el nombre de la violoncelista, rápidamente he descartado que la provocación, también destacada como característica de Portabella, se hiciera cargo de esta píldora final. Lógicamente estimaron recordar las Variaciones Goldbeg de aquella escena del metro nocturno de Barcelona, con la intimerata de jóvenes intérpretes ejecutando la pieza arrullados por el sinuoso vaivén de los vagones en su recorrido. Emular la pieza de “Pont de Varsovia” debió quedar descartado a la primera de cambio.

Esta foto, que publica el Ministerio de Cultura, tiene miga. Después de estar un tiempo pululando por ahí, alguien ha dicho de hacer una foto. En ella aparecen partícipes directos o indirectos en el proyecto presentado y algún otro que ha acudido por ahí. Yo estaba en ese momento en el interior del vestíbulo, y tras inicialmente avisar para colocarnos de espaldas y no salir accidentalmente, he visto la foto mentalmente y he corrido hacia la cristalera para hacerla. Completaría magníficamente ésta, pero desgraciadamente he llegado cuando ya estaba deshaciéndose la formación. 

Es curioso que la presencia de Urtasun (aquí hablando con Balló, con Montilla atrás solitario) es la que realmente a motivado a la alegre banda de la prensa. Se veía un revuelo de fotógrafos enorme (pongo al final una foto que he hecho en la sala, también todos ellos atentos). Esto de que haya un ministro sigue atrayendo. Debe ser por lo que tiene de “personaje famoso”. 




Cuando Balló lo ha explicado yo ya lo había detectado hace tiempo. El logo de Accio Portabella guarda una imagen oculta hasta para sus diseñadores. En negativo a las letras se ha colado el vampiro de Vampir Cuadecuc. Con pajarita.

La foto es mía. Quizás ampliándola pueda leerse alguno de los nudos y sus conexion

También foto mía, para evidenciar lo que decía de a qué están atentos los fotógrafos.