Al mismo tiempo que sus novelas en Destino, en septiembre de 1997 apareció un libro de Marcos Ordóñez que seguramente debió venderse más en librerías de cómic y contracultura que en librerías de cine o generalistas, aunque recuerdo que tuvo buena distribución.
Era “La bestia anda suelta. ¡Alex de la Iglesia lo cuenta todo!”, en el que presentó una única entrevista, que trenzó a base de varios encuentros por aquí y por allá con el entonces nuevo y acelerado director de cine.
Hay que tener en cuenta que, para entonces, Alex de la Iglesia había hecho únicamente varios cortometrajes, a cada cual más tremendo, y sólo, como largometrajes, “Acción mutante”, “El día de la bestia” (de gran impacto en taquilla, y origen del título del libro) y la recién finalizada excursión que supuso “Pepita Durango”, sin haber seguido un camino que, aunque siguiera añadiendo elementos frikies, fueron mucho más trillados, llegando a hacer incluso adaptaciones, en principio, muy alejadas de su mundo inicial.
Así las cosas, como cuenta en el libro, Marcos coincidió con el director en el jurado del festival de Sitges y allí y después debieron tener conversaciones inacabables sobre todo, que en algún momento dieron pie al libro.
“Todo” es todo lo que movía a ambos por entonces: mucho cómic, cine de todo tipo, pero sobre todo del considerado de segunda categoría escondiendo disfrutes especiales, y mucho de lo que se ve a simple vista que habían absorbido con fruición ambos de la tele o de cualquier lado al que hubieran tenido acceso.
La edición correspondió a Glénat, la editorial de Bande Dessinée, que había abierto sucursal por estos lares bajo la dirección de Joan Navarro, el a su vez editor de la imprescindible y tan hermosa Cairo, y bajo el sello de una colección, dirigida por Jordi Costa, que llevaba el flamante título de “Biblioteca Dr. Vétigo”. Hago una foto de la página en que se anunciaban otros títulos de la misma colección, para que se vea por dónde transitaba, y de lo que me costó el libro en Áncora y Delfín, un precio muy bajo para el momento, como correspondía entonces a lo que era una colección en verdad popular, casi lo que había sido hasta entonces, una publicación de kiosco.



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