Resulta que ya habia visto (y admirado) la tercera pelicula que colgó Filmin el viernes del Ingmar Bergman inicial, “Hacia la felicidad” (1950), pero a cambio también tiene por ahí “Música en la oscuridad” (1948).
Adaptación diría que directa de una novela, con Mai Zetterling haciendo el papel de protagonista femenina y Gunnar Bjornstrand un papelito bien peculiar, relata el difícil camino de un chico que de resultas de un accidente en la mili se ha quedado ciego para hacerse un puesto en la vida, con la música como único conocimiento vendible.
Contada linealmente, con sus momentos que logran emocionar y siguiéndose todo muy bien, no me parece ver, sin embargo, a Ingmar Bergman detrás de la cámara, de no ser en el momento pícaro en que retrata a la que luego sería la también directora de cierto nombre Zetterling quedándose desnuda para lavarse de buena mañana, ante el gran escándalo de su madre, la sirvienta de la familia.
Leído después de verla lo que dijo Bergman sobre la película en “Imágenes” (Tusquets Editores), confirma mi impresión. El productor, diciéndole que ya tocaba hacer una película que tuviera un poco de éxito, obtuvo la promesa del realizador de mantener sus demonios ocultos y le dio a leer la novela. Bergman confiesa que se atragantó con ella, pero una visita a su autora (que “resultó una persona encantadora”) le hizo rendirse:
“Después se rodó la película, durante el otoño de 1947. Mi único recuerdo del rodaje es que me lo pasé pensando exclusivamente en eliminar los trozos aburridos y ser entretenido. No tuve otras pretensiones”.

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