miércoles, 7 de octubre de 2026

El árbol del conocimiento

Eugene Green, junto a Àlex Portlés, presidente de la Federació Catalana De Cineclubs, previniendo a los nuevos espectadores ante posibles extrañezas en la película que iban a ver.


“A medida que el mundo se vuelve más sombrío, mis películas se aproximan cada vez más a la comedia, hasta el punto que la próxima será una comedia plena. Pero, si los observas bien, los temas que se tratan en ellas son muy serios”.
Así respondió Eugene Green anoche en la Filmoteca, en el coloquio de su “El árbol del conocimiento” (2025), a quien le había visto en esta su última película un tono especial de comedia. En realidad se trata de un cuento muy claro, con enseñanza moral, que utiliza elementos de fabula fantástica y ahí está, a la vez, lo que vi que más se valora y, en su extrema y desnuda sencillez, donde también pueden encontrarse los problemas de su película.
Pero antes que nada me gustaría decir que tuvimos la oportunidad de ver esa película y gozar de un Eugène Green que, con notorio esfuerzo, hizo presentación y llevó el coloquio plenamente en catalán (mostrando así su amor por las lenguas periféricas) gracias a que se inauguraba en la Filmoteca la Setmana del Cineclubisme, organizada por la Federació Catalana de Cineclubs, que había otorgado el Premio Nunes Internacional al realizador. Llegué tarde a la cita y entrega, pudiéndole oír sólo prevenir al auditorio, diciéndole que a primera vista sus películas pueden parecer una marcianada, pero que sí se persevera se acaba viendo que no lo son tanto, porque, tras no haber conseguido comunicar telefónicamente con la Filmoteca, nuestra buena y pronto imprescindible amiga, la iA, tras hábil interrogatorio, me había asegurado que la Filmoteca, debido a la nueva alerta meteorológica que acababa de sonar, había suspendido todas las sesiones…
Empieza muy bien, en mi opinión, mientras muestra los títulos de crédito, la película, haciendo aparecer Eugene Green dos de sus bestias negras: las autopistas -en este caso de la ‘banlieu’ lisboeta- y un centro comercial, incluyendo un anuncio en éste de una auténtica hamburguesa portuguesa (sic), mientras un coro da en la banda sonora solemne cuenta de Monteverdi, para a continuación dirigir sus dardos hacia ridículas formas de turismo en el centro de la ciudad. No en balde, en el coloquio posterior, Mireia Iniesta le sonsacó que el origen del film había sido la tremenda decepción que sufrió al regresar poco antes a Lisboa (donde hay que recordar que bastante había filmado alguna de sus mejores películas) y encontrarse con una ciudad totalmente cambiada, destrozada su alma por el turismo.
A partir de ese inicio la confrontación con ese turismo lleva inicialmente a una farsa grotesca con un personaje con poderes mágicos porque ha vendido su alma al diablo en lo que considera haber sido un buen precio y luego a un completo cuento de hadas, una fábula que acaba con mensaje de amor universal, destruyendo el mal, pero sin violencia, quizás argumentando que el problema no son las personas, todas ellas encantadoras, sino las multitudes faltas de personalidad.
En la película presenciamos los típicos diálogos pausados y declamatorios de sus actores (en el coloquio también detalló que buscando borrar en ellos toda psicología), recogidos en estrictos -cambio por corte- plano / contraplano frontales a cámara fija. Y, acercándose a otros cuentos de hadas que también ha hecho, hace aparecer un buen conjunto de animales, especialmente un muy amable perro y un pequeño y dócil burrito. De camino de regreso a casa (el metro, cerrado), un amigo me hizo ver el extraño apego que tiene Green a este animal.
Y la semana del cineclubismo que seguirá hasta el domingo. Esta tarde, a las 18h, “Pasolini. Un viaggio in Italia” (Xavier Juncosa, 1999) con, entre otros, Silvana Mauri, Dacia Maraini o Attilio y Bernardo Bertolucci dando las claves de la personalidad, molesta y profética, de un personaje que se echa a faltar enormemente en nuestro tiempo.


Con Mireia Iniesta, vicepresidenta de la FCC, durante la presentación del coloquio.










 

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