Hay un momento luminoso en “El corazón del bosque” (Manuel Gutierrez Aragón, 1979), una película en la que, por lo demás, predominan las oscuridades.
Amparo (Ángela Molina), a quien aún no conocemos, se halla en el anual y frecuentado baile de la romería del lugar. Está conversando con otras dos mujeres cuando, súbitamente, le parece reconocer una cara entre la multitud. A la que se confirma a sí misma que es quien sospecha, una sonrisa aparece en su rostro. Una sonrisa que rápidamente esconde y pasa a disimular, porque por ahí cruzan unos números de la Gurdia Civil y lo último que quiere es que reparen en el recién llegado.
¡Cómo llenaba la presncia de Ángela Molina las películas de Borau y Manuel Gutiérrez Aragón!


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