domingo, 14 de abril de 2024

Dos hermanas. Paula






De la última hornada de diez películas realizadas por Gonzalo Garcia Pelayo, versión argentina, yo había visto ya “Bruna” y “Ritmo 2x3”. A su lado, “Dos hermanas. Paula” (2024) es una película mucho más sencilla, hasta el extremo.
Si Bruna todo apuntaba a que era una mujer de carácter, el de Paula está en proceso de formación a lo largo de la película.
Se inicia con ella, corriendo por un paisaje industrial, rostro de cierto malestar agudizado por la letanía que suena en la banda sonora, seguida por un travelling lateral hasta llegar a un paisaje rural. Todo se hace más reposado, ya sin la canción, y el travelling deviene posterior, siguiendo junto a una valla de piedra a Paula.
Como parece que pasa con todo este racimo de películas, una ligera trama las conduce. Aquí Paula abandona su casa (vemos su despedida de un padre cariñoso) y emprende la búsqueda de una arquitecta, restauradora de obras de Francisco Salamone. Ahí, en las obras de este peculiar arquitecto, tenemos uno de los leit-motiv del film.
Otro es, a mí entender, la mirada a la provincia. La obra que vemos de Salamone está en Alberti, en la provincia de Buenos Aires, cuya área nos recorremos.
Unas cuantas canciones que explican cosas, actores que dicen sus textos con sus propias palabras y sin mucho ensayo previo. Las peripecias de Paula por la provincia de Buenos Aires en busca de ese personaje femenino nos llevan a un cambio de imagen… y a esperar qué averiguamos de su otra, inesperada, hermana.
Pero eso ya será otra película.



 

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