“Boyhood” (Richard Linklater, 2014), que acabo de ver, al margen del mérito que representa el experimento que se ha consumado con ella (esa utilización de los mismos actores durante muchos años para seguir y representar la vida de los miembros de una familia, encabezada por el muchacho protagonista, que supone su trama), tiene la virtud, desde mi punto de vista, de dejarse ver sin excesivo cansancio pese a su duración (165 min), tener escenas que funcionan, no empecinarse hasta la saturación en lo sentimental e incluso de presentar algún actor interesante (como esa chica que recuerda, ocasionalmente, a la Cibyll Shepherd de “The last picture show”).
Ahora bien. Una vez dicho todo esto, o sea, que es una película que he visto con agrado, también querría decir que me hago cruces de que ésta sea una de las películas más citadas como fundamental de los últimos años. Tanto como para representar, por ejemplo, la portada y 35 páginas de la revista “Caimán. Cuadernos de cine” (la antigua “Cahiers du Cinéma España”), en cuyo “cuadro crítico le clavan nada menos que un 9,6 sobre 10.
Quizás eso sólo sea la prueba de la pobreza del cine “clásico” actual, porque si no, la verdad, me parece una exageración.
No hay comentarios:
Publicar un comentario