Llegada de los novios a la casa familiar de ella.
Festival D’A - 3
Intento ir sobre seguro escogiendo las películas a ver y eso está claro que me priva de agradables sorpresas que deben constituirse en lo mejor del festival. Pero, ya no aguantando demasiado el empacho de cine, mi naturaleza me arrastra a los nombres conocidos.
Y, atendiendo a nombres conocidos, ayer fue la segunda vez de obtener un “sí, pero”. Lo que me pasó el primer día con Herzog se repitió ayer con “¿Qué te dice esa naturaleza?” (Hong Sang soo, 2025): Sí, al igual que pasaba con Herzog con la suya, se le reconoce en ella desde el primer momento como su autor, pues contiene buena parte de sus elementos, pero no la situaría nunca a la cabeza de su filmografía.
Una conversación inicial de una joven pareja tiene lugar en el interior de un coche aparcado a un lado de una carretera y en seguida en su exterior, con el ruido constante de los coches que pasan por ahí. Un acercamiento de los dos a la casa de los padres de ella, a los que nunca ha presentado a su novio, trae aparejado el accidental e inesperado encuentro con el padre, quien tras una conversación les invita a entrar en la vivienda (donde luego veremos que va a tener lugar casi toda la acción). Corte y el siguiente plano nos muestra a la pareja, con cara de circunstancias y mucho miedo, esperando acontecimientos en un sofá (primera captura).
Todo se desarrolla conforme a lo esperable: acogida inicial más que amable de toda la familia al intruso y un conflicto que acaba estallando cuando, tras la consabida cena con mucha ingesta de alcohol, el joven da vía libre a su vena poética.
No es la primera vez que Hong hace repetir a los diferentes personajes frases e ideas, cosa que suele utilizar como gag, pero no recordaba ninguna película suya en la que se diera prácticamente una única línea argumental, sin fracturas en su desarrollo, y además estén todos los demás personajes (toda la familia) contra uno.
Hay también varias aproximaciones bruscas mediante zoom hasta un primer plano, pero me dicen que eso, aunque no me hubiera yo fijado, ya era frecuente en Hong Sang soo. En la última de éstas, la imagen queda congelada en un plano de lo más borroso.
Sí que es verdad que, como pasa en este y en el siguiente que he colgado, los planos de la película poseen unos encuadres muy estudiados estéticamente, cosa rara en Hong, que muestra habitualmente una Corea que nunca sabes si es fea a matar como parodia o simplemente lo que te encuentras en el país.
Llegó la inspiración y saca la libretita.
Esas botellas blancas que parecen de leche tienen buena parte de la culpa de los sucesos que seguirán.




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